Las vidas como entretenimiento
Nos pasamos el día desperdiciando nuestras vidas viendo contenido que nos "entretiene" pero que no nos aporta NADA. Estamos consumiendo porquería y a la vez, al generar contenido, estamos convirtiéndonos en esa porquería. Crudo pero real.
Compartimos nuestras vidas a diario, convirtiéndonos en una especie de personajes o mejor dicho quizás en payasos entretenedores. En qué momento la vida que debería ser personal, íntima y sagrada, pasó a ser un reality.
Regresamos a ver los perfiles de nuestros "influencers" favoritos, para ver qué cosas nos hemos perdido de sus vidas maravillosas. Si lo observamos, sus vidas compartidas son campañas de publicidad estratégicamente planeadas. Pero nosotros nos enganchamos, pensando que somos parte de su comunidad. Nos sabemos todos los detalles (que comparten) de sus vidas, de las de sus hijos y hasta creemos que sus recomendaciones son genuinas.
Nos emocionamos cuando nos sentimos parte de sus decisiones y creemos que los ayudamos a decorar sus casas, a elegir sus outfits o incluso pensamos que los guiamos en elegir el nombre de sus bebés. Y llegan los personajitos. Esos bebés y niños utilizados, porque vaya que son útiles, para generar una relación mas estrecha con los seguidores y por supuesto con las marcas. Niños y niñas con una huella digital sin precedentes. Niños que en su adolescencia o edad adulta en lugar de ir a su memoria del alma para recordar con nostalgia su infancia, sólo tendrán que ver los perfiles actuados, editados y con filtros de sus mamás o papás.
Estos influencers, que por cierto detesto el nombre, han hecho de sus vidas una serie, donde entre más intimidad comparten más likes (y morbo) generan. En donde cada post, cada reel y cada historia son escenas planeadas, sin alma y propósito, pero eso si con horas de esfuerzo y edición para nosotros, su amado público, unos completos extraños.
Es momento de reflexionar si todo lo que seguimos o compartimos vale la pena o propone algo de valor. Hay sin duda varias cuentas de personas maravillosas que nos aportan, pero es importante reconocer que mucho de nuestro tiempo lo malgastamos en esos personajes de reality, que solo meten basura a nuestro sistema.
A estas personas que viven para dejar sus vidas documentadas, llegará el día que sus cuentas serán solo archivos. Porque llegará algo o alguien que entretenga mucho más y mejor.
Es momento de recordar que la vida real es la que está lejos de las pantallas. Que la vida de saborea muchísimo más sin ser tan documentada.